martes, 22 de diciembre de 2015

Impacto ambiental de la energía nuclear



Todas las fuentes energéticas tienen una repercusión medioambiental en algún momento de su ciclo de producción. Las dos únicas fuentes disponibles en la actualidad que no emiten gases de efecto invernadero en su operación son las energías renovables y la energía nuclear.
Las energías renovables son necesarias pero complementarias, no pueden sustituir a medio plazo la generación nuclear y la energía nuclear es hoy en día la única fuente capaz de suministrar grandes cantidades de electricidad sin contribuir de forma significativa al cambio climático.
La industria nuclear ha desarrollado importantes esfuerzos y ha puesto en marcha los mecanismos adecuados para garantizar que sus posibles riesgos medioambientales (emisión de radionucleidos y gestión de residuos radiactivos) se mantengan muy por debajo de los límites establecidos por organismos reguladores independientes y la administración.

Emisiones a la atmósfera

Mientras que las centrales térmicas convencionales queman combustibles fósiles para la producción de electricidad, una central nuclear obtiene su energía de un proceso físico, la fisión del átomo de uranio. Esto significa que una central de este tipo no envía a la atmósfera gases de efecto invernadero (óxidos de carbono, de azufre, de nitrógeno, etc.) ni otros productos de combustión, tales como las cenizas, que contribuyan al cambio climático, a la acidificación de las lluvias, a la contaminación de las grandes ciudades, la destrucción de la capa de ozono o al efecto invernadero. En cuanto a las “emisiones” de las torres de refrigeración, tan frecuentemente utilizadas como símbolo de la contaminación producida por las centrales nucleares, son sólo vapor de agua.
Desde el punto de vista de la protección del medio ambiente, las centrales nucleares siempre han estado sujetas a un estricto control reglamentario institucional difícil de igualar por otras actividades industriales. Dicho marco reglamentario contempla todas y cada una de las fases que componen el ciclo de producción, así como la protección de los trabajadores y del público en general.
Las centrales nucleares al no quemar combustibles fósiles, no emiten CO2 durante su operación, permitiendo ahorrar cada año un 8% de las emisiones de CO2 a nivel mundial (2.500 millones de toneladas de CO2) y entre 35 y 45 millones de toneladas de dióxido de carbono en España (equivalentes a las emisiones que realiza la mitad del parque automovilístico español) y representan más del 40% de la electricidad libre de emisiones generada en España. En Europa la producción anual de 900 TWh nucleares supone evitar la emisión de unos 650 millones de toneladas de CO2. Esta cifra es equivalente a la que emite el parque automovilístico europeo.
Sin embargo, hay que considerar todo el ciclo de producción y en el caso de las centrales nucleares incluye la extracción y transporte del uranio para convertirlo en combustible nuclear por lo que en esta fase, cómo en cualquier otra fuente de energía, se producen emisiones de CO2.
CANTIDADES (EN TONELADAS) DE DIÓXIDO DE CARBONO
POR GIGAVATIO-HORA PRODUCIDO CONSIDERANDO EL CICLO DE VIDA COMPLETO 
Carbón
1.100
Gas natural (cogeneración)
650
Gas natural (ciclo combinado)
450
Biomasa
50
Solar
40
Hidráulica
20
Nuclear
5
Eólica
4

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